¡Pueblo de Luis!

Y llegó el día en que Trelew movió al mundo. Miles de familias recorrieron pacíficamente las calles de la ciudad valletana para manifestarse contra la zona minera aprobada días atrás en Rawson. Y ganaron. Ciudad noble cuya identidad mejor se nutre de la tradición Mapuche-Tehuelche por el cuidado de la Madre Tierra y la tradición del Valle Verde que llegó con la inmigración galesa.

Luis Manuel Claps desde Brooklyn, Nueva York luisclaps@gmail.com

El centro social y político de la región en la que se ubican los principales proyectos extractivos de capitales canadienses se movilizó masivamente en defensa del agua y el medioambiente durante varias jornadas, con las marchas más numerosas que se recuerden. La respuesta ante la imposición minera fue unánime: no hubo una sola marcha a favor.

Se cometieron desmanes para ensuciar la movilización popular. Algunos se encargan de que el relato subsiguiente no sea la autoafirmación social, sino la pesquisa policial. Que no haya tranquilidad, que haya querellas, abogados, detenidos. Si ellos no la encuentran, ¡que no la encuentre nadie! En la ideología de la explotación, los violentos somos nosotros. ¡Y las mineras son víctimas!

A quienes se dejaron insertar el dilema, les queda el género como ámbito final de reivindicación política. ¡Porque todo lo demás ya lo resignaron! Su mezquina y rudimentaria psicología se parece a la de los viejos celosos. Son cloacas, les queda poquito tiempo de vida.

Con dos galpones llenos de infraestructura, convirtieron a Gastre en el bastión de la minera. Qué fácil: Gastre está aguas y vientos arriba de los megaproyectos. En realidad, el armado solo tiene sentido llegando desde Jacobacci. Por el contrario, yendo por Bajada del Diablo, la referencia obligada es Gan Gan, a la que los mineros ni nombran. Gan Gan está aguas y vientos abajo de los megaproyectos: se llevaría la peor parte.

Tan histórico como cierto: entraron por Jacobacci, no por Trelew, en tanto herederos del esquema de la minería de oro y plata organizado bajo la dictadura militar en los setenta, cuando los concentrados de Mina Ángela salían por Río Negro. Nunca miraron hacia la costa, salvo para los trámites en la capital.

Sin embargo, desde siempre la juventud de la meseta emigra a Trelew para capacitarse, crecer y trabajar, y está bien que así sea, para poder volver al campo con los saberes forjados durante la experiencia urbana. Toda la población de la meseta tiene familia en Trelew, con la que conforma una misma entidad sociocultural que no se puede dividir, como antojadizamente pretendieron, a partir de una concepción vetusta de las relaciones entre el campo y la ciudad, los voceros del vil metal: decidimos nosotros y ustedes no.

No fue así. Ahí tienen, ignorantes de la historia, las costumbres, los modos de ser. Giles que ahora se disfrazan de plebiscito, para seguir sonsacando, confundiendo, estafando, minando presupuestos públicos en favor de proyectos privados. ¡Les duró cinco días!

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