Zona minera de morondanga

La Legislatura aprobó la ley de las mineras impulsada por un sector que obtuvo muy poquitos votos en las elecciones legislativas del mes pasado. Sin legitimidad y con amplio rechazo social, porque la misma Legislatura se negó a tratar la Iniciativa Popular Proyecto de Ley 129 que contaba con el apoyo de más de 30,000 firmas (se limitó a aprobar un dictamen de comisión), esta ley no convence a ningún inversor ni inversora, salvo algún que otro delincuente y dos o tres sociópatas. Los legisladores y legisladoras se pasaron penosamente por el escaño la mejor experiencia de democracia directa de la Patagonia. Las acciones de la empresa canadiense detrás de la operación, Pan American Silver, siguen a la retranca (cerraron a USD22 ayer en Nueva York, el valor más bajo de los últimos doce meses), lo mismo que el oro y la plata, metales sin otra función social que la especulación, el acaparamiento y la generación de residuos tóxicos. El agua de Chubut tiene los días contados, dijo uno, como los tienen unos viejos caradura que la van de agente doble. Se mueren pronto. Como desde hace veinte años: tranquilidad, activismo, inteligencia, elegancia y unidad, para decirle a las mineras no es no.

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